Este mes que pasó, he tenido aprendizajes duros. He sufrido insomnio por preocupaciones terrenales, meramente por culpa de la situación económica, que por error estoy enfrentando.
Pero vamos a ver... ¿Quién no ha tenido éstas situaciones? Creo que son pocos y espero que ninguno de los que me lea. Cada cosa que tengo puedo decir que me lo he ganado. Y eso está bien. Los que todo lo han tenido fácil, dichosos. Algo les debe costar.
Pero bien, ese no es el tema. Fue un paréntesis.
Quería escribir sobre la necesidad de sentirse bien en el trabajo. Hoy día las grandes empresas te exprimen tus conocimientos al costo más bajo, claro está. Sin embargo, para sentirse bien he descubierto dos maneras:
1. Hacer lo que te gusta
2. No hacer lo que te guste, pero que te paguen 5 veces más de lo que considerabas era lo que necesitabas para ser feliz.
Irónico, pero así es.
Los errores todos los cometen. Estar bien no depende de eso. Pero, como siempre hay un pero, redundante, hay gente que si está bien, se maja un dedo a propósito en la puerta para estar mal. Esas son las actitudes que hay que evitar.
Recientemente, le dije a mi jefe que no me importaba las veces que me regañara, y que entre más lo hiciera, lo único que haría sería aumentar la probabilidad de una gastritis ó de un infarto... en él, claro. Yo no soy de ver el error y rayar en ese traspié cuantas veces se pueda para hacer sentir mal a los demás ó sentirme bien porque "descubrí que no eres tan bueno como esperabas". Así no.
Yo, tal vez por mi formación de ingeniero, soy estricto y firme, pero si ya viste el error y lo aceptaste... ¿Para qué sacarlo en cara a cada rato?
Mejor trabajemos en solucionarlo. Es mi joven teoría que quiero y estoy intentando demostrar como un tipo de liderazgo empresarial. Espero que funcione, o si no, me van a despedir... ¡je, je, je!
Entre las debilidades que a hoy he determinado en dicha teoría, encuentro las siguientes:
1. No todos somos iguales, por lo tanto, no todos tenemos la misma percepción de las cosas
2. No todos quieren aceptar su error... En esos casos, hay que enseñar a la gente a hacerlo y mostrarles que eso les servirá para sentirse mejor consigo mismos
3. Las lecciones aprendidas son los errores que no se repiten. Si algo se repite, el responsable nunca aceptó su error y por ende, debe ser castigado o reprendido, no por el error, si no más bien, por no haber aceptado que era un error... y repetirlo
4. Si la persona no es feliz en lo que hace, por más que le paguen, no podrá aplicar o ser parte de esta teoría
Espero les quede claro este enfoque. El error no está bien, pero nos guía hacia la meta. La gente que hace lo que le gusta, acepta su error y crea éxito basado en las lecciones aprendidas.
Quien no hace lo que le gusta, no le importa hacer las cosas bien... Y puede que se sienta bien en esos casos en los que recibe una retribución muy buena, a pesar de hacer todo con desgano, pero creo que en un alto porcentaje, no logran un nivel de desempeño como aquel que es honesto consigo mismo haciendo lo que le gusta, sin importar la retribución.
C. Macci