Ya pagué mis deudas con la liquidación del trabajo hace poco que cambié. Pensé que iba a morir pagando deudas, pero qué va! El diablo lo tortura a uno estando en vida... Ya muertos no es tan necesario; los placeres solo están en el cielo.
Dicho esto, creo que por hoy queda claro que no hay mal que dure 100 años (ni siquiera la Guerra de los 100 años) ni cuerpo que lo resista.
C. Macci