domingo, 30 de junio de 2013

Trabajo en equipo

Nunca antes había sentido que lo que hago vale la pena. No basta con pasar duros tramos de la vida para darse cuenta luego que valió la pena; también alguien tiene que ayudarnos y hacérnoslo saber.

Este último mes, después de un semestre súper provechoso, de alto crecimiento profesional y duras experiencias, aprendí muchas cosas buenas. De hecho, las malas ustedes no las van a saber en este blog.

Empecé con una noticia inesperada: cambiaré de puesto en Julio. Las cosas se ganan con esfuerzo y las oportunidades están para quien las quiere tomar. A pesar que estaba relativamente bien, he tomado el nuevo reto. El que era mi jefe, un tipo súper profesional y altamente exigente, me dijo que él no quería que yo me fuera. ¡Casi entro en pánico! Créanme.

Los últimos meses, con muchos proyectos y una carga importante de trabajo, cometí errores que nos impactaron como equipo, no obstante, él como líder, ha sabido valorar lo bueno de mi trabajo. Se los digo, ¡qué importante es eso en un líder!

En los momentos de crisis, es cuando más unido debe estar el equipo. En estas compañías de hoy, el desempeño va a estar sometido a relaciones de equipo y como equipo, cabe destacar que todos somos distintos. Vamos a verlo con un ejemplo.

Este mismo mes, fue la Copa Confederaciones, en un Brasil lleno de revoluciones sociales contra la Copa y contra el mundial de 2014. La situación mundial a nivel macroeconómico está –como diría mi madre– en alas de cucaracha. Cualquier cosa mal planeada por los imperios económicos, a mi parecer meramente personal, estallará en la 3ra Guerra Mundial.

Bien, continuemos. Habían muchos equipos en esa Copa. Me llamó fuertemente la atención la pasión con la que jugaban los representantes de Tahití. Sí, ¿ya me entienden? Eran algunos vendedores y trabajadores que fueron a representar a su país, y como no tenían fútbol, lo hicieron con humildad y obtuvieron para sus vidas y su pueblo, la misma honra del equipo de casa, además la admiración del mundo y una que otra nota en blogs desconocidos como este. Pero eso no es lo más sorprendente que aprendí.

Venía mencionando que mi ex-jefe promueve el trabajo en equipo y la sana competencia. Entonces, ¿qué opinan ustedes del equipo de España? Pues para mi, el mejor del mundo jugador por jugador... Solamente basta con mirar detalladamente que tiene 8 titulares del FC Barcelona y 3 del Madrid. Tienen una trayectoria importante con 2 Euros y una Copa Mundial. ¡Oh sí! El clímax del fútbol.

Llegaron a la final, los españoles, ganándole a Italia en penales, versus Brasil que se tuvo que sacudir y sudar contra los corajudos uruguayos. Y entonces vimos una final de alta gama: con más de 1000 millones de euros corriendo detrás de un cuero sintético. ¡Emocionante!

Ganó Brasil, con el equipo que casi no tiene estrellas (¡por Dios, no quería ponerlo así!) y que venía trastabillando desde hace un par de años. Y no ganó por estar en casa o por tener a ese tal Neymar Jr. ¡No!

¿Sabe usted que ganó Brasil por ser más equipo que España? Pues sí. Y lamento vaticinar que para 2014 lo lograrán de nuevo si siguen el mismo patrón de esta Copa. 

Quiero decir, nunca antes vi a un equipo cantando un himno nacional con su afición con tanta efusividad como este Brasil. Sienten ellos esos colores que representan y no importa que hayan parado la música del himno... Ellos siguen cantando hasta el final. Un gran detalle de amor a la patria. Por eso ganaron, porque son un equipo que cantó el himno, abrazado a su compañero y a voz en cuello, desafinada o no, pero a todo galillo, por su patria, por su honor, por su pueblo. Por eso ganaron. Obvio, son una selección de jugadores súper talentosos, pero España también lo es, y con estrellas mucho mejores, como ya lo dije.

El secreto del éxito es trabajar en equipo, pensar como equipo, apoyarse en el equipo, y luego, cuando uno renuncia, nadie quiere que se vaya... Porque es parte del equipo.

Me siento parte de un equipo que me hizo crecer y que valoraron lo que he hecho con ellos y por ellos. El secreto es que el líder ha querido formar el equipo y cree en el equipo y sufre por y con su equipo. Así de sencillo es.

Siéntanse ustedes también con derecho de formar y ser parte de un equipo, y verán como les llegarán a valorar sus trabajos y hasta sus errores.

C. Macci